Con una personalidad especial, un marcado instinto de independencia y una elegancia innata, el gato no ha pasado desapercibido a lo largo de la historia; venerado en ocasiones como símbolo de los dioses,  endemoniado junto a brujas y perseguido en otras, hoy junto con el perro, es el animal doméstico más difundido. Aunque más allá de los datos, los gustos particulares, nadie puede negar que son la belleza y sofisticación personificada. Sobre ellos existen muchas leyendas, he seleccionado las que más me han llamado la atención para esta entrada, espero que os gusten.

Los griegos decían que la Diosa Diana lo había creado para ridiculizar al león, creado por su hermano el Dios Apolo. El historiador griego Heródoto comentó que en el país del Nilo, cuando estallaba un incendio, lo primero que hacían sus habitantes era salvar a los gatos y si alguien mataba a uno de ellos, era condenado a muerte.
Luis Pasteur, el inventor de la vacuna antirrábica, afirmó que el gato era el animal más limpio y más desprovisto de virus y bacilos.
Para los celtas, los ojos del gato representaban las puertas que conducían hacia el reino de las hadas.
Los egipcios consideraban al gato un animal sagrado, sea del color que fuere, lo veneraban en su forma divina como Bastet, la diosa con  cabeza felina. Su culto se realizaba en la ciudad de Bubastis, en el Bajo Egipto, donde había un cementerio de gatos momificados. Matar a un gato estaba penado con la muerte, ya que a través de los ojos de éstos la Diosa Bastet estaba pendiente de los hombres y los protegía. Era tal la adoración que se tenía por ellos que cuando un gato moría en una casa los egipcios se afeitaban las cejas en señal de duelo y le guardaban luto, sus restos se momificaban y su momia se guardaba en grandes panteones.
Cuenta una leyenda que, en el  momento de la Creación, todos los animales estaban puestos en fila y cada uno pedía un tributo a Dios; el pavo real; pidió belleza, el león; coraje, el caballo; elegancia, la gacela; rapidez, el gato era el último de la fila, escucho todos los deseos, y pidió el suyo; uno poco de cada uno de estos atributos.  Esta es la causa por la que se convirtió en uno de los animales más perfectos.
En la Edad Media, en Europa se comienza a atribuir un carácter maléfico a los gatos, en particular a los negros, al ser asociados a las brujas, se creía que contribuían en los rituales de magia negra. Fue una época muy oscura para el gato, ya que paralelamente a la caza de brujas, los gatos eran arrojados a la hoguera junto a ellas.
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