Los que tenemos la suerte de compartir nuestra vida con amigos gatunos lo sabemos muy bien, el sentido del olfato para nuestro gato es fundamental y vital, huele todo lo que está a su alrededor (por lo menos los míos) ; antes de acercarse a alguien, la comida que le ofreces, la presencia humana, la de otro gato, incluso a veces mueve su nariz al aire sin que aparentemente haya nada “a nuestra vista”.
El olfato fue decisivo cuando decidí presentar a mis gatos, el acostumbrar a los olores de cada uno en proceso que duró 5 semanas, y del que estoy plenamente orgullosa cuando los veo. El sentido del olfato del gato doméstico es 14 veces más agudo que el del ser humano que tiene 20 millones de células olfativas, el gato tiene 67 millones de dichas células aunque no consigue superar los 200 millones de nuestros amigos los perros, por eso no te sorprenda que un cajón de arena que para ti puede ser “tolerable” resulte ofensivo para tu gato, claro que esto es un “problema” de los gatos domésticos, y el olfato del gato sirve para mucho más y “ahí afuera “juega un papel decisivo a la hora de marcar su territorio, buscar una presa o decidir si la comida que se encuentra es apta para comérsela.
Seguro que has visto alguna vez a tu gato con la boca entreabierta como si saboreara algo, aparentemente con “cara de tonto” esto es debido a que nuestros gatos pueden percibir olores con la boca además de con la nariz, hay una parte situada en la parte delantera del paladar llamada órgano vomeronasal o de Jacobson, que les sirve para localizar por ejemplo el aroma de una hembra en celo.

Una curiosidad; si tu gato es excesivamente quisquilloso y rechaza la comida que le pones, prueba a calentarla (solo tibia), esto hace que la comida desprenda un olor más atractivo para el gusto de tu gato y  la coma sin protestas.

¿Sabías que a los gatos se les identifica por su nariz? Son sus huellas dactilares y como tales, no hay dos iguales.
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